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Cómo pedir recomendaciones a tus clientes sin incomoda

Marketing y fidelización

Por Arnau Estebanell · Fundador de Bookeali

· 6 min de lectura

Contenido de este artículo
  1. Por qué un cliente recomendado vale más
  2. El momento importa más que las palabras
  3. Cómo pedirlo
  4. Con incentivo o sin incentivo
  5. Si montas un programa, que sea simple
  6. Cómo tratar al que llega recomendado
  7. A quién pedírselo
  8. Cómo saber si funciona

El boca a boca es el canal más barato que tiene un salón y el único que casi nadie gestiona. Se da por hecho que ocurre solo, y ocurre solo, pero mucho menos de lo que podría si alguien lo pidiera.

Por qué un cliente recomendado vale más

Alguien que llega recomendado por un conocido entra con tres ventajas que no tiene un cliente de anuncio: ya confía antes de conocerte, no compara precio con la misma dureza, y tolera mejor un primer día imperfecto porque su amiga le ha dicho que este sitio está bien.

Y sale a coste cero, frente a un anuncio que hay que pagar cada mes para que siga trayendo gente.

Por eso, si solo pudieras trabajar un canal de captación, este sería el que más devuelve por hora invertida.

El momento importa más que las palabras

Hay un instante concreto en el que pedir una recomendación funciona, y es justo después de que el cliente se vea en el espejo y le guste. No al cobrar, no al salir, no en un mensaje al día siguiente. Ahí, en caliente.

Es el mismo momento en el que se pide una reseña de Google, y por el mismo motivo: la satisfacción tiene una vida corta y a las dos horas ya se ha diluido en el día.

Momentos que también funcionan:

  • Cuando alguien te dice espontáneamente que le encanta cómo ha quedado.
  • Cuando resuelves un problema que traía de otro sitio.
  • Cuando un cliente cumple un año contigo.

Y uno que no funciona nunca: cuando el servicio ha ido regular, aunque lo hayas arreglado. Ahí lo que toca es recuperar la confianza, no pedir nada.

Cómo pedirlo

La forma más eficaz es también la más simple, y es la que casi nadie usa por vergüenza: pedirlo directamente, una vez, sin rodeos.

"Me alegro un montón de que te guste. Si conoces a alguien que esté buscando salón, me harías un favor enorme mandándomela."

Tres cosas hacen que esa frase funcione. Es concreta, pide un favor en lugar de vender algo, y no lleva incentivo detrás. Cuando aparece un premio, la petición cambia de naturaleza y algunas personas se incomodan.

Lo que no funciona:

  • El cartel en la pared. No lo lee nadie.
  • El mensaje masivo. Suena a promoción y va a la papelera.
  • Insistir. Se pide una vez. Si no ocurre, no se repite con esa persona.
  • Pedirlo a todo el mundo. Pierde valor y suena a guion.

Con incentivo o sin incentivo

Sin incentivoCon incentivo
VolumenMenorMayor
Calidad del recomendadoAlta: viene por convicciónVariable
CosteCeroEl del premio
Esfuerzo de gestiónNingunoHay que llevar la cuenta
RiesgoNingunoPuede sonar a comisión

El camino sensato es empezar sin incentivo durante unos meses. Si el boca a boca ya funciona solo, un premio añade poco y te cuesta dinero. Si no se mueve nada, entonces sí tiene sentido montar algo.

Si montas un programa, que sea simple

La regla número uno es que el cliente pueda explicarlo en una frase. Si necesita leerse un folleto, no va a recomendar a nadie.

  1. Premia a los dos. A quien recomienda y a quien llega. Si solo gana el primero, se parece demasiado a cobrar por traer amigos, y eso incomoda.
  2. Que el premio no sea dinero. Un tratamiento, un producto, un servicio corto. El descuento en efectivo devalúa tu tarifa y además te cuesta más margen del que parece.
  3. Que se cobre solo cuando el recomendado venga de verdad. No al recomendar, sino al aparecer en la silla.
  4. Que sea fácil de identificar. "Dile que viene de tu parte" basta. Nada de códigos ni tarjetas.
  5. Anótalo en la ficha de los dos, o al mes siguiente nadie se acuerda.

Un ejemplo de cuentas

Como hipótesis: premio de un tratamiento con 6 € de coste directo para cada parte, y un cliente nuevo que se queda y viene 5 veces al año con un ticket de 40 €.

Coste del programa por recomendación12 €
Facturación del primer año del nuevo cliente200 €
Coste de captación equivalente6 % de la facturación

Comparado con lo que cuesta traer a alguien por publicidad, es una diferencia grande. Y esa es la razón por la que este canal merece atención antes que cualquier otro.

Cómo tratar al que llega recomendado

Aquí se pierde mucho de lo ganado. El recomendado llega con expectativa alta, y si le atiendes como a uno más, la persona que le mandó queda mal.

Tres cosas que cuestan poco y se notan mucho:

  • Reconocerlo en voz alta: "Vienes de parte de Marta, ¿verdad? Dile que muchas gracias."
  • Aplicar el protocolo de primera cita completo, sin atajos.
  • Cerrarle la siguiente cita antes de que se vaya.

Y cerrar el círculo: cuando el recomendado ya ha venido, díselo a quien lo mandó. "Vino tu amiga y quedó encantada, gracias." Esa frase es lo que hace que vuelva a recomendarte, y cuesta diez segundos.

A quién pedírselo

No a todo el mundo. Los que mejor funcionan son:

  • Los que llevan tiempo viniendo con regularidad.
  • Los que ya te han recomendado alguna vez, aunque haya sido una.
  • Los que trabajan de cara al público en el barrio.
  • Los que acaban de tener un cambio grande y visible: color nuevo, corte nuevo.

Ese último grupo es el más rentable y el más olvidado. Alguien que estrena un cambio llamativo va a recibir comentarios durante dos semanas, y cada comentario es una ocasión de mencionarte. Pedírselo justo ese día multiplica las opciones.

Cómo saber si funciona

Una sola pregunta en la primera visita: "¿cómo nos has conocido?". Anotada en la ficha, sin más.

A los tres meses tendrás el dato que casi ningún salón tiene: qué porcentaje de tus clientes nuevos llega por recomendación. Si está por debajo del 30 %, hay recorrido y no lo estás usando. Si está por encima del 50 %, tienes el mejor canal posible y lo que toca es cuidarlo, no cambiarlo.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mejor momento para pedir una recomendación?

Justo después de que el cliente se vea en el espejo y le guste el resultado. No al cobrar ni al día siguiente: la satisfacción tiene una vida muy corta.

¿Hace falta ofrecer un premio?

No para empezar. Prueba unos meses pidiéndolo directamente y sin incentivo: si el boca a boca ya se mueve, el premio añade poco y te cuesta dinero.

¿Qué premio funciona mejor?

Uno que no sea dinero: un tratamiento, un producto o un servicio corto. El descuento en efectivo devalúa tu tarifa y se lleva más margen del que parece.

¿Debo premiar también al que llega recomendado?

Sí. Si solo gana quien recomienda, la propuesta se parece a cobrar por traer amigos y algunos clientes se sienten incómodos.

¿Cómo sé cuántos clientes me llegan por recomendación?

Preguntando "¿cómo nos has conocido?" en la primera visita y anotándolo en la ficha. En tres meses tendrás un dato que casi ningún salón conoce.

¿Cada cuánto puedo pedirlo a la misma persona?

Una vez, y si no ocurre nada, no insistas con esa persona. Repetir la petición convierte un favor en una presión.

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